Hard on the road

At least he tries.

She didn’t get him that much.

She was into blues, he was garage lo-fi.

Sometimes he couldn’t understand the curve in her dress.

He talked about sonic youth,

and some architect who was jezus.

While this other girl smiles and replies,

she lights the joint, close her eyes.

She was in no scene.

The glasses of wine, the shape of a man

everything’s fine, panic inside,

the image of him in her bed last night.

“There’s this beauty in death” he said really quietly,

The smoke leaving her lips.

He didn’t get her that much.

Aesthetic

Los minutos no corrían cuando, al contemplar sus ojos (azules o verdes) me perdía entre caladas de algo que si era, sin duda, verde. Yo apreciaba la belleza de su alma en la comisura de sus labios y en un poso de te en la mesita de noche. El no se que veía en mi. “Veremos como ha girado el mundo cuando gire”. Yo asentí con la cabeza.

 

El león había rondado los últimos días. Volvió masticando a Freud de manera insípida, o tal vez esa fui yo. Me llevo a una cueva en un acantilado, fuimos en barco. Me puse mi mejor bañador, ese que es blanco y ceñido, y encima del moño me ate un pañuelo de seda de Yves Saint Laurent. En un ataque de pasión, o quizás de celos, el rompió ambos y me dejo desnuda. Me dijo que volvería al ponerse el sol, y espero impaciente, día tras día, hasta que llegue el ocaso. El aun no ha llegado. Yo tengo frio, pero no se irme de aqui. Solo puedo esperar, verde en mano, JB con hielo, a un astro rojizo que cierre mis párpados en señal de asentimiento.

 

El arte de cerrar las piernas

Antes de abrir los ojos ya supe que algo iba mal. Note su cuerpo junto al mio y recordé la noche anterior. Bueno, fragmentos de la misma. Buscaba a tientas algo para ponerme (mierda, iba desnuda) mientras cavilaba cual seria la manera mas rápida y efectiva de conseguir agua. Aquello estaba terriblemente mal.

Conocía a este chico desde hacia mucho.Le mire mientras dormía. Era muy guapo, si. Pálido, de facciones delicadas, cabellos rubios. G. era estudiante de arquitectura y compañero de noches de hierba y vino barato. Era un chico bastante dulce y callado, con un humor oscuro muy puntual, y con quien me encantaba fumar por considerar que, en el fondo, tenia alma de poeta. No pasaba mucho tiempo con el, pero si con su mejor amigo, Santi el argentino. Santi era el culpable del vino barato y cocinaba bien, le gustaba aparentar y fumar sin tragarse el humo. Como dice el “Che, lo importante es la estetica, boludo”. Santi era un “pelotudo”, si, pero se hacia querer.

A punto de explotarme la cabeza y pensando que cojones habia sucedido la noche anterior, el se levanto. Hablamos poco y en susurros. Se le veía abatido. Supongo que ambos lo estábamos. “Yesterday we did so many stupid things… Oh god” Si, mas razón que un santo. 

La noche anterior nos bebimos seis botellas de vino entre cuatro. Recuerdo bailar salsa con 6, darle una calada al cigarro de alguien de manera lasciva, beber y beber. Me meti en la cama a las 5 de la mañana, y cuando estaba a punto de dormirme, alguien pico a la puerta. Era G, claro. Me pidió entrar y le deje. Me pidió dormir ahí (medio balbuceando por el alcohol) porque no encontraba la llave de su habitación. Al cabo de cinco minutos estábamos comiéndonos el uno al otro. Me besaba y repetia la misma frase, como un mantra “You’re the only thing here,,, You are the only thing I can see now”  Fue casi romantico.

Perdonen mi sarcasmo.

Se fue, pero no antes de soltar un “nos veremos pronto” (El topicazo me hizo reír por lo bajo, creo que no lo vio) seguido de un mensaje dos horas después bastante ridículo que no me he dignado a contestar. Esa tarde, y a pesar de prometernos que aquello quedaría entre nosotros, se lo conté todo a 6 mientras bebíamos unos bloody mary’s resucitadores. El no paraba de reírse, y yo termine riéndome también. Pero estaba algo preocupada. Sentía como que estaba consolidando el grupo de amigos y… yo podía arruinarlo todo por no cerrar las piernas.

 

Creo que necesito un psicólogo o algo así. Algún día. 

 

 

A las jovencitas

Consejos a las jovencitas.

No busqueis al hombre de ojos de hielo. Cuando os mire a vosotras con calidez, os sentiréis diosas, pero llegara un día que os mirara con esa misma frialdad, y entonces sufriréis. No busquéis a ese hombre, que susurra palabras en tu oído y sientes morir por dentro. No busqueis al hombre de voz profunda y gesto serio, no busqueis al rebelde, al malo, al incomprendido. Son hombres que te mentiran, te engatusaran, se divertiran a tu costa y cuando no te necesiten, te escupiran. Su amor parece mas frenetico, mas duro, mas salvaje, mas intenso, pero… sera una mentira. Y una pequeña parte de ti lo sabra. 

Y os encontrareis años mas tarde, devastadas y rotas, meros recuerdos de las niñas inocentes que una vez fuisteis. Y la felicidad será una mascara mas ante el publico, un fingimiento que jamas llegara a vuestros ojos, pues estos no saben mentir. Por mucho que curéis la herida, el dejara una fea cicatriz en vuestra alma. Jamas se recupera lo que el hombre de ojos de hielo te quita. Jamas os recuperareis.

 

Por eso os digo, no le busqueis. No cometais mi error.

 

 

 

 

 

 

Vale, no os he contado varias cosas. 

He vuelto con Leon. Fui a su casa, nos abrazamos, volvimos… blablabla. Lo tipico. Ya hemos tenido DOS discusiones serias. En menos de una semana? No se que hacer. Terriblemente desquiciada. El tema es que he acabado llorando al telefono que estaba al borde de la depresion, y el seguia soltandome un “lo haces todo mal” al telefono en forma de monologo, asi que solo podia acabar en mi toda la noche sin dormir. Creo que este hombre acabara conmigo. Es un palpito que siento en su mirada, le veo y noto esa oscuridad que podria destrozarme. Pero luego es… Leon. A veces creo que somos adictos al vaiven de emociones, que necesitamos estar juntos porque es intenso. Demasiado intenso. Pero la intensidad a alcanzado un punto, que, eh, estoy volviendome loca. 

 

El saca todas esas emociones intensas que… realmente no vivo sin el. 

500

Las cosas cambian I

Algo había ocurrido. Mientras sentada en mi sofá, repitiendo a Edmund que no saldría, iba comprobando mi móvil, un mensaje nuevo llego. Era de El. Nunca os he hablado realmente de el. Fumaba como una estrella de cine antigua, era alto y fuerte, era callado y abstraído, era barítono. Vi en sus ojos oscuros terrores del pasado, que terminaron huyendo cuando llego a mi regazo. Nadie jamas me quiso como el, y aun hoy, no entiendo la razón. Es como si el viera a otra yo cuando me besaba recién levantado y me preparaba un cafe. Mis amigas le tenían miedo, pero no era de ninguna manera que os imaginéis. Era un hombre callado, de mirada enigmática y palabras pausadas y graves. Tenia la elegancia natural del león, y asi es como lo llamaremos.

Leon me habia hablado.

Me dijo que estaba mal. Me pregunto y confesé. Jamas he sabido mentir a este hombre. Me había acostado con otro hombre, “cierto, en que podias culparme?”. El me lloro al telefono. Eran las nueve de la noche, pero iba terriblemente borracho. Eso me preocupaba. La bebida era una mala compañera en ciertos viajes. Y aunque en cualquier otro escenario me hubiese resultado atractivo tener a mi amado llorándome con una botella de whisky, el me importaba demasiado. Ambos acabamos sollozando nuestro mutuo amor. Le dije si me necesitaba, que iria a verle. El dijo que no. Que no queria que le viera asi.

-Deja de beber…-le pedi con un sollozo.

-Deja de fumar. -me contesto.

No os contare el resto de la conversacion. Acabe triste, cansada y con una gran preocupación por el. Decidi que, por una vez, mi mejor amigo no seria el alcohol o la hierba, y que ahogar mis penas en un tazón de leche con galletas seria un cambio favorable. Pero fue entrar en la cocina y….

 

Continuara 😉

Fuck me, I’m a Jerk!

6

Me acosté con 6.

No, no es la primera vez. Me gusta su forma de besarme, desesperada y agonizante, mientras su mano se aferra en mi pelo, como si quisiera evitar que me vaya.  Luego se pasa largo tiempo entre mis piernas. Le digo que me gusta tenerle ahí. Que desde esa posición, podemos mantener excelentes conversaciones. El ríe y asiente. Después, tiempo después, anhelado tiempo después, termina dentro de mi. Le cuesta empalmarse y se agobia. Yo le tranquilizo, no pasa nada. Y lo cierto es que no pasa nada. No me atrajo su potencia sexual, sino su sutil y elegante belleza. Y se le ve realmente bien desnudo entre mis sabanas blancas. Así que le arropo, pero el baja a mi monte de Venus y antes de darme cuenta me esta follando a cuatro patas mientras me agarra del cuello. No pude evitar pensar que eso me gustaba un poco mas. Quise gritarle “Empuja! Araña! Aprieta!” pero me contuve, no es cosa de señoritas pedirlo duro. El también se contuvo, eso me gusto.

Después de todo el revuelo y el ruido, sudores y gimoteos varios, me enciendo un cigarrillo y aspiro el humo con un placer inconmensurable. El no lo comprende. El es sano y esas cosas. Me mira sonriendo. Yo le pido que no se enamore de mi. Estoy desnuda en el alféizar de la ventana, el pelo revuelto, el maquillaje corrido. En un arrebato de sinceridad, le advierto que no soy buena, que no le haré bien.  “Soy un desastre.” El esta muy serio. “No se porque, pero eso te hace mas atractiva.” Esbozando una media sonrisa, giro la cabeza y continuo fumando. Esa noche durmió conmigo.